HOMBRE CON DISCAPACIDAD CIRCULA EN SU SILLA ELÉCTRICA.

HOMBRE CON DISCAPACIDAD CIRCULA EN SU SILLA ELÉCTRICA. Por calles de Moyobamba, pese a tener parálisis por un derrame.

Moyobamba. En Moyobamba existen muchos ejemplos de hombres y mujeres que han sabido superar las adversidades y derrotar las barreras de la discriminación y el aislamiento social.

Ahora nos toca hablar de Manuel Aspajo, un carismático hombre de que se moviliza por Moyobamba con una silla de ruedas eléctrica, como si se tratara de un auto más en medio del agitado tránsito vehicular.

Un derrame cerebral le generó una parálisis en el lado izquierdo de su cuerpo en el año 2009, lo que le impide movilizarse por sus propios medios. Anteriormente se apoyaba con un bastón, pero, en diciembre del 2023 logró adquirir una silla de ruedas eléctrica que le ha permitido gozar de una mayor independencia y autonomía. Esta movilidad le ha devuelto la sonrisa, ya que le afectaba mucho el no poder trasladarse a ningún lado sin la ayuda y cuidado de otras personas.

Su innovadora silla de ruedas eléctrica le permite desplazarse por la ciudad a una velocidad superior a la de un peatón, además cuenta con un claxon y con una palanca de mando para poder avanzar, retroceder o girar en cualquiera de los sentidos, incluso ha mandado a “tunear” su peculiar vehículo, instalándole hasta luces direccionales.

Manuel Aspajo, reside en el barrio de Lluyllucucha y le toma aproximadamente 40 minutos en su silla de ruedas eléctrica llegar hasta su centro de labores, en la Av. Grau, donde se encuentra la Oficina Municipal de Atención a las Personas con Discapacidad – OMAPED, de la Gerencia de Desarrollo Social de la municipalidad provincial de Moyobamba.  

Lamentablemente, las veredas de nuestra ciudad no cuentan con las condiciones adecuadas para su desplazamiento, por lo que prefiere trasladarse por un lado de la pista.  

Muchos de los conductores de vehículos mayores y menores en la ciudad ya lo reconocen, y la mayoría siempre le dan la preferencia para que avance o cruce por una vía. Además, nos comenta con alegría que disfruta salir a pasear, a hacer sus compras en el mercado o realizar sus diligencias.

Antes de su afección, se dedicaba a la pintura, hacía letreros y estampaba polos, mucho antes de la llegada de las imprentas y la producción de gigantografías a Moyobamba. Luego hacía algunos trabajos de limpieza en el mercado central de Moyobamba, hasta que fue solicitado por la municipalidad de Moyobamba para trabajar como asistente en la oficina de la OMAPED desde hace 15 años.

Actualmente, Manuel Aspajo señala que la Oficina de Recursos Humanos de la municipalidad le está exigiendo trabajar como vigilante y portero los días sábados, a modo de completar su semana de jornada laboral, pero señala que ante cualquier evento que podría ocurrir, él se ve limitado en sus capacidades y se ve expuesto al peligro. Indica estar dispuesto a trabajar como siempre lo ha hecho pese a su movilidad reducida, pero pide que se solidaricen con su condición y le asignen otras funciones más acordes con sus capacidades.

Si el mundo es para todos y todas, ¿por qué no está hecho así? Es una pregunta que toca a varios grupos sociales y, sobre todo, a las personas que sufren algún tipo de discapacidad.

Que la historia de Manuel Aspajo nos invite a reflexionar si brindamos un trato justo a los demás y si actuamos siempre pensando en el bien común. (Astrit Lazón)

Foto: Manuel Aspajo

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